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Líderes Para El Siglo XXI


El próximo siglo ya está aquí; de hecho nos encontramos irremediablemente inmersos en su problemática. No conocemos todas las respuestas, pero ya conocemos todas sus interrogantes. Vivimos uno de esos periodos de la historia que se dan doscientos o trescientos años, cuando la gente ya no entiende al mundo, y el pasado no basta para explicar el futuro. Estamos entrando a una era, en el que las instituciones e individuos tendrán que transformarse rápidamente.


El Liderazgo será el factor clave en el nuevo siglo en este proceso de cambio arrollador. Entonces ¿qué se requiere ahora? Si bien muchos investigadores reconocen que algunas cualidades del liderazgo son factores personales que seguirían, teniendo importancia nuestros viejos marcos de referencia, suposiciones y creencias tendrán que cambiar. Muchos de nuestros actuales Ejecutivos y Directores se beneficiarían mucho si le dedicaran tiempo, para reevaluar sus creencias y comportamientos. Hay una historia que resulta muy útil para entender estas reflexiones. En la olimpiada de México en 1968, para realizar el salto de altura los ganadores utilizaban el estilo de tijera tradicional. Entonces apareció Dick Fosbury e inventó una nueva forma de saltar volteando hacia atrás. Muy pronto no se podía participar en una competencia de salto de altura si no se era capaz de cambiar el viejo hábito de salto de tijera a una nueva forma, el desplome de Fosbury , mucho más efectiva.


En la complejidad e intensidad del siglo XXI, en los negocios se presentará una situación paralela. La pregunta ahora es ¿se convertirán los líderes a un nuevo modelo “Fosbury” del liderazgo para saltar las barras altas del próximo milenio?


LOS NUEVOS LÍDERES


Los principales comportamientos que necesitamos desarrollar en los nuevos líderes podrían describirse en estas 10 sencillas pero poderosas palabras:


MODIFICAR, EDUCAR, ESCUCHAR, DELEGAR, INSPIRAR, FACULTAR, PERSUADIR, VISUALIZAR, UNIR Y RECONOCER.

Estas palabras llevadas a la acción cambia los comportamientos en el liderazgo, aprendidas en los antiguos modelos, “Dar trabajo a la gente. Diles que hagan. Mira sobre sus hombros para asegurarte que están haciendo las cosas como dijiste. Recompénsales o castígalos según su desempeño”. Este enfoque resulta frustrante para todos. Los empleados se sienten sobrecontrolados, poco informados y subvaluados. Aunque ellos sepan cómo hacer el trabajo, mejor que el Jefe, se sienten obligados a seguir órdenes a menudo a expensas del desempeño. Los superiores decepcionados, culpan a los empleados por los bajos resultados y endurecen más su supervisión. Esta espiral debilita el sentido de conexión, pertenencia y orgullo de todos.

Las 10 palabras expresadas generan una nueva visión de los líderes, al entender que su equipo de trabajo es similar a una orquesta, en donde los músicos ejecutan sus partituras individuales dentro de los parámetros y de los retos interpretativos establecidos por el director. En este modelo, los empleados experimentan la satisfacción de la creatividad, el arte y un trabajo bien hecho. Los individuos necesitan ver que su trabajo tiene significado y vale la pena sentirse personalmente responsable de las consecuencias de sus esfuerzos y obtener retroalimentación que les permitan conocer los resultados finales.


CONCLUSIÓN FINAL


El corazón del liderazgo se encuentra en el corazón de los líderes. El espíritu y la fe están en el centro de la vida organizacional y del liderazgo. Sin ello se pierde el camino. Vives sin entusiasmo. Avanzas con dificultad a través de las acciones pero sin satisfacción. Tenemos que entender que los éxitos o fracasos de los equipos de trabajo son los éxitos o fracasos del líder. Tendrán éxito si construyen un equipo unido y comprometido a través de la visión, desarrollando creencias y valores que permitan obtener resultados.


La responsabilidad de los nuevos líderes no es siempre dar respuestas sino motivar, preguntar, sugerir la dirección a explorar y ofrecer apoyo para intentarlo.


Los lídres necesitan seguidores. El verdadero impulso vienen de abajo, debemos generarlo para responder con éxito los retos del tercer milenio.


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